Fiverr cambia de negocio mientras la inteligencia artificial deja sin sentido su modelo original
Fiverr ya no quiere ser la plataforma de los encargos digitales baratos. La compañía, que nació ofreciendo trabajos por unos pocos dólares, está acelerando su transformación hacia proyectos de mayor valor en los que profesionales y empresas utilizan inteligencia artificial para desarrollar servicios completos.
El giro llega después de un deterioro evidente de su negocio tradicional. En el segundo trimestre de 2026, Fiverr ingresó 97,8 millones de dólares, un 10% menos que durante el mismo periodo del año anterior. Los ingresos del marketplace, basado en comisiones por cada encargo, cayeron un 15,5% y los compradores activos se redujeron hasta los 2,7 millones, un 21,9% menos.
La evolución bursátil refleja la pérdida de confianza. Las acciones, que llegaron a superar los 300 dólares en febrero de 2021, cotizan ahora alrededor de los 9 dólares. Tras la publicación de los últimos resultados, llegaron a desplomarse un 18% en una sola sesión.
El modelo de los pequeños encargos pierde atractivo
Fiverr se fundó en 2010 con una propuesta sencilla: poner en contacto a clientes con profesionales capaces de resolver tareas digitales concretas y asequibles. Diseñar un logotipo, traducir un texto, redactar una descripción de producto o editar un vídeo eran trabajos que podían contratarse rápidamente a través de la plataforma.
La inteligencia artificial generativa ha cambiado el valor de muchos de esos servicios. Estas herramientas son sistemas capaces de crear texto, imágenes, código, audio o vídeo a partir de instrucciones escritas, conocidas como prompts. Para una pequeña empresa, pedir un borrador a un chatbot puede resultar más rápido y barato que contratar a un profesional para realizar desde cero una tarea sencilla.
El impacto es especialmente visible en escritura y traducción, dos de las categorías más expuestas a la automatización. En los últimos doce meses, ambas han caído más de un 24% dentro de la plataforma.
La presión afecta también a la captación de clientes. Durante años, Fiverr se benefició del tráfico procedente de Google: una búsqueda como diseñar un logo barato podía dirigir al usuario a una página de servicios. Sin embargo, los buscadores están incorporando respuestas generadas por inteligencia artificial, como ocurre con la integración de Gemini en Google. El usuario obtiene una respuesta directa y puede no llegar a visitar la web que antes intermediaba en la contratación.
Más ingresos con menos compradores
La empresa consiguió crecer un 10% en 2025, hasta alcanzar los 430,9 millones de dólares de ingresos. Pero ese avance no procedió del marketplace histórico. Esa división facturó 298 millones, frente a los 303 millones de 2024 y los 307 millones de 2023.
El crecimiento llegó de Services, una línea orientada a proyectos más amplios y servicios profesionales. Sus ingresos ascendieron a 133 millones de dólares, un 51% más que un año antes y más del doble que en 2023.
La diferencia entre compradores e ingresos resume la transformación. Fiverr cerró 2022 con 4,3 millones de compradores activos. En 2025 la cifra había bajado a 3,1 millones, mientras que los ingresos totales habían aumentado casi un 28% durante ese periodo.
El gasto medio anual por comprador se acerca ya a los 370 dólares, un 16% más que hace un año. Esta métrica puede indicar que los clientes están contratando proyectos de mayor valor, aunque también refleja un cambio en la composición de la base de usuarios. Los clientes que encargaban trabajos de 20 dólares están desapareciendo con más rapidez que quienes contratan una página web o una estrategia de marketing de varios miles.
La compañía aplica normalmente una comisión del 20% al vendedor y del 5,5% al comprador. Por tanto, cuando una tarea sencilla se resuelve directamente con un chatbot, Fiverr pierde la oportunidad de ingresar por ambas partes de la operación.
De encargar tareas a contratar soluciones completas
La nueva estrategia consiste en atraer proyectos de mayor duración y complejidad. En lugar de limitarse a ofrecer a un profesional que diseñe un logotipo, Fiverr quiere facilitar el acceso a equipos capaces de crear y gestionar un departamento de marketing, desarrollar una aplicación o automatizar procesos internos.
En este contexto, la IA no sustituye necesariamente al especialista, sino que se convierte en una herramienta de productividad. Un diseñador puede utilizarla para generar propuestas visuales; un programador, para escribir y revisar código; y un consultor, para analizar grandes cantidades de información. La aportación humana se desplaza hacia la planificación, la supervisión, el criterio y la responsabilidad sobre el resultado final.
Los primeros indicadores apuntan a que existe demanda para ese posicionamiento. Los proyectos superiores a 1.000 dólares ya representan el 15% del valor de los encargos completados. Además, el número de clientes que realizan este tipo de trabajos creció un 13% en el último año.
- Los servicios de programación y tecnología aumentaron más de un 25%.
- La categoría de gráficos y diseño también creció por encima del 25%.
- Las búsquedas de agentes de voz basados en IA subieron un 49%.
- Las búsquedas relacionadas con el desarrollo de aplicaciones con IA aumentaron un 92%.
Una empresa valorada casi como su caja
La magnitud del desafío también se observa en la valoración de la compañía. La capitalización bursátil de Fiverr ronda los 310 millones de dólares, una cifra prácticamente equivalente a los 308,5 millones que tenía entre efectivo, depósitos e inversiones al cierre del trimestre.
En otras palabras, el mercado está atribuyendo un valor muy limitado al negocio futuro de la plataforma. La compañía conserva liquidez para financiar su transformación, pero debe demostrar que el crecimiento de Services puede compensar la pérdida de compradores y el deterioro de las tareas de bajo coste.
El reto no consiste únicamente en añadir funciones de inteligencia artificial. Fiverr necesita convencer a las empresas de que puede seleccionar profesionales fiables, coordinar proyectos complejos y ofrecer resultados medibles. Si lo consigue, dejará de competir por pequeños encargos automatizables y pasará a disputar un mercado más cercano a la consultoría tecnológica y la externalización de servicios.
La paradoja es que la inteligencia artificial que amenazaba con hacer innecesaria a Fiverr también puede convertirse en la base de su supervivencia. Pero para ello la compañía tendrá que dejar atrás buena parte de aquello que la hizo conocida.



