
La mansión de la IA que reúne a la élite tecnológica acumula 37 incidentes policiales
Las antiguas hacker houses de Silicon Valley eran viviendas compartidas donde varios programadores trabajaban durante días y noches para poner en marcha una startup. Con el auge de la inteligencia artificial, aquel modelo informal ha evolucionado hacia residencias de lujo que funcionan a la vez como alojamiento, incubadora de empresas y club privado.
Una de las más conocidas es AGI House, una mansión situada en Hillsborough, cerca de San Francisco, que se ha convertido en punto de encuentro para fundadores, investigadores e inversores del sector. El inmueble acumula, sin embargo, un historial de 37 intervenciones policiales desde 2022, según los registros de las autoridades locales.
Habitaciones de hasta 10.000 dólares al mes
En Silicon Valley funcionan al menos diez residencias de este tipo. Algunas ofrecen habitaciones por precios que alcanzan los 10.000 dólares mensuales y tienen listas de espera de más de 40 personas. El atractivo no reside únicamente en vivir en una mansión con instalaciones de lujo, sino en la posibilidad de compartir espacio con personas que trabajan en proyectos punteros de inteligencia artificial.
Los residentes pagan, sobre todo, por formar parte de una red de contactos. En estas casas se organizan cenas, reuniones privadas, presentaciones de proyectos y fiestas a las que acuden empresarios, investigadores y representantes de grandes compañías tecnológicas.
Por AGI House han pasado figuras destacadas del sector, entre ellas Sergey Brin, cofundador de Google; Eric Schmidt, antiguo consejero delegado de la compañía; y Sebastian Thrun, profesor de inteligencia artificial en Stanford. También se han celebrado actividades con la participación de empresas como OpenAI y Anthropic, además de fondos de capital riesgo especializados en tecnología.
Qué es una AI house
Una AI house es una residencia privada orientada a profesionales de la inteligencia artificial. Su funcionamiento combina el de una vivienda compartida con el de una incubadora, es decir, un espacio diseñado para ayudar a crear y hacer crecer nuevas empresas.
En ellas pueden coincidir ingenieros de aprendizaje automático, emprendedores, inversores y estudiantes. El aprendizaje automático es la rama de la IA que permite a los sistemas detectar patrones en grandes cantidades de datos y mejorar sus resultados sin recibir instrucciones específicas para cada caso.
El término AGI, presente en el nombre de la mansión, corresponde a Artificial General Intelligence, o inteligencia artificial general. Se refiere a una hipotética tecnología capaz de realizar una amplia variedad de tareas intelectuales con una flexibilidad similar a la humana. No existe consenso sobre cuándo podría alcanzarse ni siquiera sobre cómo medirla.
Una residencia con 37 intervenciones policiales
AGI House fue fundada en 2022 con otro nombre por Jeremy Nixon, investigador y director ejecutivo de un instituto dedicado a la inteligencia artificial. En 2023 pasó a utilizar su denominación actual, bajo la gestión del inversor Rocky Yu.
La propiedad cuenta con más de 1.600 metros cuadrados y ocho dormitorios. Desde su apertura ha acogido hackatones, encuentros profesionales y fiestas temáticas. Un hackatón es un evento intensivo, normalmente de uno o varios días, en el que los participantes desarrollan prototipos tecnológicos en un plazo limitado.
El éxito de la residencia también ha generado tensiones con el vecindario. La policía de Hillsborough ha registrado 37 incidentes relacionados con la vivienda desde 2022. De ellos, 17 estuvieron vinculados a fiestas, principalmente por quejas sobre ruido y por la acumulación de vehículos en las calles próximas.
Los informes incluyen además varias solicitudes para comprobar el estado de residentes. En uno de los casos, una mujer afirmó que un residente la había presionado para mantener relaciones sexuales y que tuvo que escapar saltando una verja. Se trata de una denuncia y de una intervención policial, no de una condena judicial, pero el episodio refleja los riesgos asociados a espacios privados con alta rotación de invitados y escasa supervisión externa.
Fiestas inspiradas en Silicon Valley
La actividad de estas mansiones va mucho más allá del trabajo tecnológico. En AGI House se organizó una fiesta titulada Midnight in Paris, con una réplica de la Torre Eiffel y carruajes tirados por caballos. En otro evento se hizo volar un coche como parte del espectáculo.
Los encuentros han llegado a incluir conversaciones sobre el futuro de la humanidad y el posible impacto de una inteligencia artificial avanzada. La preocupación por una tecnología que pudiera superar las capacidades humanas convive así con celebraciones de lujo, eventos promocionales y reuniones destinadas a atraer inversión.
Otra mansión, más incidentes y una demanda
A unos tres kilómetros de AGI House funcionó otra residencia para profesionales de la IA entre 2021 y 2024. El inmueble, gestionado por el emprendedor Jimmy Chen, recibió a la policía en al menos 20 ocasiones, en su mayoría por problemas de ruido.
Entre las intervenciones también figuraron una denuncia por un posible secuestro y otra por una agresión contra el propio gestor. Tras el cierre de la vivienda, la propietaria reclamó 200.000 dólares por daños, incluidos desperfectos e infestación de roedores.
En algunas de sus fiestas hubo mujeres disfrazadas de sirenas en la piscina y celebraciones ambientadas en la jungla. La transformación de estas casas muestra cómo el ecosistema de la inteligencia artificial ha convertido la convivencia entre programadores en una experiencia exclusiva, con alquileres elevados, contactos influyentes y una creciente distancia respecto a las modestas viviendas compartidas que dieron origen al fenómeno.



