Los chips chinos para inteligencia artificial se encarecen hasta un 50% por la falta de memoria HBM
China quiere reducir su dependencia tecnológica de Nvidia y convertirse en una potencia mundial de la inteligencia artificial. Para lograrlo, Pekín ha movilizado grandes cantidades de dinero público y ha impulsado a fabricantes como Huawei, SMIC, Cambricon, MetaX e Iluvatar CoreX.
Sin embargo, todos ellos se enfrentan a un obstáculo que las subvenciones no pueden resolver de inmediato: la escasez de memoria HBM. Este componente es esencial para que los aceleradores de IA funcionen a pleno rendimiento y su falta de suministro está elevando el precio de los chips chinos entre un 20% y un 50%.
La memoria HBM se ha convertido en el cuello de botella de la IA
La HBM, siglas de High Bandwidth Memory o memoria de alto ancho de banda, es un tipo de memoria diseñada para mover grandes volúmenes de datos a gran velocidad. Se instala junto al procesador o acelerador de inteligencia artificial y reduce el tiempo que este necesita para acceder a la información.
En la práctica, un chip de IA no puede aprovechar toda su capacidad de cálculo si no dispone de suficiente HBM. Esta memoria resulta fundamental tanto para entrenar modelos, una fase que exige procesar enormes cantidades de datos, como para ejecutar aplicaciones de IA una vez que están listas.
El mercado está dominado actualmente por Samsung, SK Hynix y Micron. Las tres compañías están ampliando su producción, pero no consiguen satisfacer la demanda de los grandes centros de datos, conocidos como hiperescaladores. Estas empresas operan infraestructuras gigantescas para servicios en la nube, buscadores y plataformas de inteligencia artificial.
Las restricciones de Estados Unidos agravan el problema en China
La situación es especialmente complicada para los fabricantes chinos. Las restricciones estadounidenses a la exportación de chips y memorias avanzadas han limitado el acceso de China a determinados productos y han obligado a sus empresas a buscar suministros alternativos.
Una parte de esas compras se realiza a través del mercado gris, donde los componentes se adquieren fuera de los canales oficiales y con precios muy superiores a los habituales. El resultado es una combinación especialmente desfavorable: escasez mundial, mayores costes logísticos y un sobreprecio adicional para los compradores chinos.
La consecuencia ya se está reflejando en las tarjetas y aceleradores destinados a centros de datos. Huawei, principal referencia china en este segmento, prepara la Ascend 950DT para el último trimestre de 2026. El producto integrará el procesador y la memoria en un mismo módulo y podría alcanzar un precio cercano a los 37.250 dólares.
Las estimaciones disponibles sitúan ese importe entre un 20% y un 50% por encima de las previsiones que manejaba la compañía apenas dos meses antes. Cambricon también estaría preparando un chip con un incremento de entre el 20% y el 30%, mientras que otros fabricantes nacionales se mueven en rangos similares.
Los modelos que ya están en el mercado también suben de precio
El encarecimiento no afecta únicamente a los productos de nueva generación. Algunos aceleradores que ya se comercializan en China han registrado subidas importantes durante 2026.
El Huawei Ascend 950PR habría pasado de unos 60.000 yuanes a comienzos de año a alrededor de 80.000 yuanes en la actualidad. En el caso del Ascend 910C, el precio habría aumentado desde los 90.000 yuanes hasta superar los 110.000.
Estos incrementos llegan en un momento en el que las empresas tecnológicas chinas están acelerando sus inversiones en inteligencia artificial. Compañías como ByteDance y Tencent no solo están desarrollando modelos propios, sino que también estudian o fabrican chips específicos para reducir su dependencia de proveedores extranjeros.
China intenta fabricar su propia memoria HBM
La respuesta de la industria pasa por desarrollar una cadena de suministro nacional. Huawei ha señalado su intención de utilizar una versión propia de memoria HBM, aunque todavía no ha detallado sus planes de producción ni los plazos para alcanzar un volumen significativo.
China también está reforzando a sus fabricantes de memoria. CXMT, considerado uno de los principales productores nacionales de memoria avanzada, está ampliando su actividad, aunque también afronta problemas para atender la demanda y ha comenzado a elevar sus precios.
Fabricar HBM no consiste únicamente en diseñar un nuevo chip. El proceso requiere instalaciones especializadas, salas limpias, equipos de precisión y una cadena de empaquetado avanzada. Además, levantar nuevas fábricas y alcanzar un rendimiento estable puede llevar años, incluso cuando existe financiación suficiente.
Un problema físico para una industria que quiere multiplicar su capacidad
La escasez demuestra que el principal límite de la inteligencia artificial ya no es exclusivamente geopolítico. Las restricciones estadounidenses siguen condicionando el acceso de China a tecnologías clave, pero la falta de capacidad de fabricación afecta también a Estados Unidos y al resto del mercado mundial.
El desafío es todavía mayor porque Pekín aspira a cuadruplicar su capacidad de computación para 2030. Para conseguirlo necesitará millones de aceleradores y cantidades de memoria HBM que la industria actual no puede suministrar de forma inmediata.
Por ahora, el apoyo estatal permite a las empresas chinas diseñar nuevos procesadores y acelerar sus hojas de ruta. Pero mientras no aumente la producción de memoria avanzada, esos chips seguirán siendo más caros y difíciles de conseguir. La autonomía tecnológica de China avanza, aunque se encuentra con un cuello de botella que no se resuelve únicamente con dinero.



