OpenAI cambia su estrategia de centros de datos y vuelve a priorizar el alquiler de capacidad
OpenAI ha confirmado la salida de Chris Malone, hasta ahora director de centros de datos, en plena revisión de su estrategia de infraestructura. La compañía ha reactivado los planes para alquilar capacidad de computación a operadores especializados, una vía que había quedado parcialmente aparcada frente a la apuesta por construir instalaciones propias.
La empresa no ha detallado las razones de la marcha de Malone ni las condiciones de su salida. Tampoco ha precisado quién asumirá de forma definitiva sus responsabilidades, aunque varias personas ya trabajan en el relanzamiento del área de arrendamiento de infraestructura.
Alquilar para crecer más rápido
OpenAI mantiene desde hace años una estrategia híbrida. Por un lado, utiliza recursos de Microsoft Azure gracias a la alianza entre ambas compañías. Por otro, participa en proyectos para adquirir, construir o controlar directamente centros de datos destinados a entrenar y ejecutar sus modelos de inteligencia artificial.
El nuevo impulso al alquiler supone dar más peso a la contratación de capacidad ya disponible. En lugar de comprar terrenos, levantar edificios e instalar todos los equipos, OpenAI puede recurrir a operadores como Equinix, Digital Realty o CoreWeave, así como a servicios de grandes proveedores de nube.
Esta fórmula permite incorporar recursos con mayor rapidez y exige menos inversión inicial. Un centro de datos de escala gigavatio, es decir, una instalación capaz de suministrar una potencia energética enorme para miles de servidores, puede tardar años en construirse y requerir miles de millones de dólares.
La desventaja es el coste a largo plazo. El alquiler obliga a pagar de forma continuada por una capacidad que pertenece a terceros. Construir instalaciones propias resulta más caro al principio, pero permite amortizar los activos y controlar mejor el diseño, la operación y la disponibilidad de los sistemas.
Una respuesta a la demanda de inteligencia artificial
El cambio se produce mientras OpenAI afronta un crecimiento extraordinario del uso de sus productos. La compañía habría pasado de alrededor de un millón a más de 600 millones de usuarios activos semanales en menos de tres años, lo que ha disparado la necesidad de servidores para responder a las consultas y ejecutar sus modelos.
Los modelos de inteligencia artificial generativa necesitan una gran capacidad de computación tanto durante su entrenamiento como cuando generan respuestas. Esta segunda fase se conoce como inferencia: es el proceso mediante el que un modelo ya entrenado analiza una petición y produce un texto, una imagen, un código u otro resultado.
La inferencia puede convertirse en un cuello de botella cuando crece el número de usuarios. Aunque una empresa disponga de grandes centros de datos, la demanda puede superar temporalmente la capacidad disponible, especialmente cuando se incorporan nuevas funciones o modelos más complejos.
Stargate, una apuesta de largo recorrido
El movimiento también debe interpretarse en el contexto de Stargate, el megaproyecto de infraestructura anunciado en enero de 2026 por OpenAI, SoftBank, Oracle y el Gobierno de Estados Unidos. El plan contempla centros de datos de hasta 100 gigavatios de capacidad en territorio estadounidense.
Stargate representa una apuesta por la construcción de infraestructura propia a una escala sin precedentes. Sin embargo, la ejecución de un proyecto de estas dimensiones requiere tiempo, permisos, suministro eléctrico, redes de alta capacidad y grandes cantidades de chips especializados.
El relanzamiento del alquiler puede funcionar como una solución intermedia. OpenAI podría contratar capacidad adicional para cubrir sus necesidades inmediatas mientras los complejos de Stargate se desarrollan durante los próximos años.
También puede reflejar una revisión más profunda de la viabilidad financiera de construir instalaciones propias al mismo tiempo que la compañía aumenta su inversión en modelos, productos y servicios para empresas.
Un cambio en el perfil de liderazgo
La salida de un directivo responsable de centros de datos coincide con un posible cambio de prioridades. La construcción y la operación de instalaciones propias requieren experiencia en obra, energía, refrigeración, redes y gestión de activos físicos.
El alquiler de capacidad exige, en cambio, un perfil más centrado en la negociación de contratos, la evaluación de proveedores, la planificación de recursos y la relación con operadores de centros de datos. No está claro si Malone dejó la empresa por discrepancias con el nuevo rumbo o si su experiencia encajaba mejor con una etapa anterior.
En cualquier caso, OpenAI se encuentra en un momento especialmente delicado. Ya no funciona como una pequeña organización de investigación, pero todavía está definiendo la estructura y los compromisos financieros que marcarán su evolución como gran compañía tecnológica.
Control tecnológico frente a control físico
La estrategia de arrendamiento no significa necesariamente que OpenAI renuncie a controlar su tecnología. La empresa también está desarrollando componentes propios, como Jalapeño, un chip de inferencia diseñado para reducir su dependencia de los procesadores de NVIDIA.
Ambas decisiones pueden complementarse: OpenAI puede diseñar sus propios chips y alquilar los centros de datos donde se instalan. De este modo, controla parte de la tecnología crítica sin asumir todos los costes y riesgos asociados a la propiedad inmobiliaria y energética.
La alternativa es apostar por instalaciones completamente propias, como están haciendo otras grandes empresas del sector. Meta, por ejemplo, construye supercentros de datos de gran escala para obtener un control directo sobre su capacidad de inteligencia artificial.
Son dos modelos distintos para afrontar el mismo problema. La propiedad ofrece control y potencialmente menores costes a largo plazo; el alquiler proporciona velocidad y flexibilidad. Para OpenAI, cuya demanda crece con rapidez y resulta difícil de predecir, disponer de capacidad arrendada puede ser una válvula de seguridad mientras Stargate avanza.
El reajuste confirma que la carrera por la inteligencia artificial no depende únicamente de crear mejores modelos. También exige asegurar chips, electricidad, redes y centros de datos suficientes. En ese escenario, OpenAI parece apostar por combinar la infraestructura propia a largo plazo con capacidad alquilada para responder a las necesidades inmediatas.



