Nvidia RTX Spark: el PC con Windows que quiere romper el dominio de Intel y AMD en la era de la IA
Nvidia quiere convertir sus nuevos RTX Spark en algo más que una familia de ordenadores eficientes. La compañía aspira a crear una alternativa real a los equipos tradicionales con procesadores x86-64 de Intel y AMD, combinando arquitectura ARM, gráficos GeForce RTX y capacidad suficiente para ejecutar modelos de inteligencia artificial de forma local.
La propuesta llega en un momento especialmente favorable. La expansión de los asistentes y agentes de IA está aumentando la demanda de equipos capaces de procesar modelos sin depender continuamente de la nube. En este contexto, los RTX Spark N1X pretenden ofrecer potencia para jugar, trabajar y ejecutar modelos de IA con una factura energética contenida.
Una plataforma diseñada para algo más que eficiencia
La presentación definitiva de la plataforma tuvo lugar el 8 de octubre en San Francisco, durante el RTX Spark Day. El evento permitió comprobar el funcionamiento de equipos basados en los nuevos chips y mostró una estrategia más ambiciosa que la de anteriores intentos de Nvidia en el mercado de los ordenadores con Windows.
Los RTX Spark N1X combinan una CPU Grace de hasta 20 núcleos, desarrollada junto a MediaTek, con una GPU basada en la arquitectura RTX Blackwell y equipada con 6.144 núcleos. Se trata de un diseño de tipo SoC, es decir, un sistema que integra en un único chip buena parte de los componentes principales del ordenador.
Según las cifras presentadas, el procesador puede alcanzar un rendimiento de hasta un petaFLOP en operaciones FP4. Un petaFLOP equivale a un billón de operaciones de coma flotante por segundo, mientras que FP4 hace referencia a un formato numérico de cuatro bits que reduce la precisión a cambio de ocupar mucho menos espacio y acelerar los cálculos de IA.
En la práctica, la GPU ofrece un rendimiento que se sitúa aproximadamente al nivel de una GeForce RTX 5070 para portátiles. Durante las demostraciones, equipos con estos chips movieron juegos como Cyberpunk 2077 y CONTROL Resonant con una fluidez destacable, una asignatura pendiente en buena parte de los ordenadores Windows basados en ARM.
Hasta 128 GB de memoria para ejecutar IA local
Uno de los elementos más relevantes de la plataforma es la posibilidad de incorporar hasta 128 GB de memoria unificada LPDDR5X. Este diseño permite que la CPU y la GPU accedan al mismo espacio de memoria, en lugar de trabajar con áreas separadas. Apple utiliza un planteamiento similar en sus chips de la familia M.
La memoria alcanza un ancho de banda de hasta 300 GB por segundo, una cifra próxima a la de algunos procesadores avanzados de Apple. El ancho de banda determina la velocidad con la que el sistema puede mover datos entre la memoria y las unidades de cálculo, algo especialmente importante al cargar modelos de IA de gran tamaño.
Nvidia añade a esta configuración la cuantización FP4 de Blackwell. Esta técnica comprime los parámetros de un modelo para que ocupe menos memoria y pueda procesarse con mayor rapidez. El resultado es que un portátil o un sobremesa compacto puede trabajar con modelos locales que, hasta hace poco, exigían una tarjeta gráfica independiente y una cantidad considerable de memoria.
Modelos locales con un nivel de inteligencia cada vez mayor
La evolución de los modelos abiertos ayuda a entender el potencial de estos equipos. Durante el evento se mostró que un ordenador RTX Spark N1X con 128 GB de memoria unificada puede ejecutar Qwen3.8-Flash-Next, un modelo que obtuvo 40 puntos en una prueba de inteligencia de Artificial Analysis.
La cifra resulta llamativa porque se aproxima a la obtenida seis meses antes por Claude Opus 4.7 Max en la nube, que alcanzó 41 puntos en la misma evaluación. No significa que ambos modelos sean idénticos ni que ofrezcan exactamente las mismas capacidades, pero sí refleja el ritmo al que está avanzando la IA abierta y local.
Ejecutar estos sistemas en el propio ordenador ofrece varias ventajas: reduce la dependencia de los servidores externos, mejora la privacidad de los datos y permite trabajar sin pagar por cada consulta o token generado. A cambio, el usuario debe asumir el coste inicial del equipo y el consumo eléctrico, además de encargarse de instalar, actualizar y configurar los modelos.
El impulso a los agentes de IA
La potencia local puede ser especialmente útil para los denominados agentes de IA. A diferencia de un chatbot convencional, un agente puede interpretar objetivos, consultar información, utilizar aplicaciones y encadenar acciones para completar una tarea.
Durante la jornada se mostraron herramientas como OpenClaw y Hermes, capaces de funcionar de manera prolongada y asumir tareas relacionadas con la productividad. Un ejemplo presentado conectaba Hermes con el correo electrónico y le permitía analizar un archivo de unos 200.000 mensajes para ayudar a organizar y extraer información.
La idea de disponer de un asistente funcionando las 24 horas en el propio ordenador es una de las grandes apuestas de Nvidia. El sistema podría clasificar mensajes, resumir documentos, automatizar flujos de trabajo o responder a peticiones sin enviar necesariamente todos los datos a un servicio externo.
Una oportunidad con obstáculos importantes
El proyecto no está exento de riesgos. Nvidia ya intentó impulsar una alternativa de este tipo con los dispositivos Surface RT equipados con chips Tegra, pero las limitaciones de Windows RT y la compatibilidad con aplicaciones frenaron aquella propuesta. Más recientemente, Qualcomm ha apostado por Windows sobre ARM con buenos resultados de eficiencia, aunque el rendimiento en videojuegos ha seguido siendo un punto débil.
RTX Spark intenta diferenciarse precisamente en ese terreno: ofrecer autonomía y consumo reducido sin renunciar a una GPU capaz de mover juegos y acelerar cargas de trabajo profesionales. Sin embargo, el precio de los equipos, la compatibilidad del software y el rendimiento real de los modelos locales serán factores decisivos.
Si Nvidia consigue mantener ese equilibrio, RTX Spark podría marcar un cambio relevante en el mercado del PC. No se limitaría a presentar otro ordenador con Windows sobre ARM, sino una plataforma preparada para que la IA deje de ser un servicio remoto y pase a convertirse en una función permanente del propio equipo.



