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China prepara controles para 40 tecnologías estratégicas de inteligencia artificial

Pekín quiere impulsar la expansión internacional de sus modelos de IA sin perder el control sobre las capacidades tecnológicas más avanzadas. Para ello, los ministerios chinos de Comercio y de Ciencia y Tecnología han propuesto revisar el catálogo de tecnologías cuya exportación está prohibida o sometida a autorización.

La iniciativa, anunciada el 16 de octubre, incluye 40 tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, la biomedicina y la energía solar. El documento se encuentra todavía en fase de consulta pública, por lo que sus medidas no son definitivas. Aun así, las autoridades ya exigen registrar determinadas transferencias tecnológicas antes de que se produzcan.

14 tecnologías quedarían prohibidas y 26 necesitarían licencia

La propuesta distingue entre dos tipos de control. Por un lado, 14 tecnologías no podrían transferirse al extranjero. Por otro, las 26 restantes necesitarían una licencia específica para poder exportarse.

El concepto de exportación no se limita al envío de un producto físico. También puede incluir la cesión de propiedad intelectual, la concesión de licencias de uso, la entrega de conocimientos técnicos o la transferencia de determinados métodos de desarrollo a una empresa extranjera.

Del conjunto de tecnologías incluidas en la revisión, 23 pertenecen al ámbito de la inteligencia artificial, cinco están relacionadas con la biomedicina y 12 con el sector fotovoltaico. El objetivo declarado es proteger capacidades que Pekín considera estratégicas en un momento de fuerte competencia tecnológica internacional.

El control alcanza a los agentes y a los grandes sistemas de IA

Las medidas no se centran únicamente en los modelos generativos capaces de redactar textos, crear imágenes o responder preguntas. También afectan a tecnologías vinculadas con los agentes de inteligencia artificial, sistemas que pueden planificar y ejecutar tareas con cierto grado de autonomía.

Algunas de estas herramientas pueden consultar información, utilizar aplicaciones, escribir código o encadenar varias acciones para cumplir un objetivo. La propuesta contempla prohibiciones para determinados agentes destinados a entornos sensibles, como la defensa y las infraestructuras críticas.

El motivo es el riesgo de que un sistema avanzado pueda generar o modificar código malicioso de forma autónoma. En este contexto, las autoridades chinas también plantean someter a autorización la tecnología esencial para desarrollar modelos de al menos dos billones de parámetros.

Los parámetros son los valores internos que un modelo ajusta durante su entrenamiento para aprender patrones. No determinan por sí solos la calidad de una IA, pero su número suele asociarse con sistemas de gran tamaño, elevado coste de entrenamiento y mayores necesidades de computación.

Utilizar un modelo chino no equivale necesariamente a exportar su tecnología

Uno de los aspectos más relevantes de la propuesta es la diferencia entre acceder a un servicio de IA y transferir la tecnología que permite construirlo o gestionarlo. Según las aclaraciones de las autoridades, utilizar un modelo chino a través de una página web, una aplicación, la nube o una API no constituiría por sí mismo una exportación de la tecnología subyacente.

Una API, o interfaz de programación de aplicaciones, permite que un programa se conecte con otro servicio. Así, una empresa europea podría integrar un modelo desarrollado en China en su propia aplicación sin instalar el modelo completo en sus servidores ni recibir sus componentes técnicos más sensibles.

La propuesta también excluye los conocimientos que ya hayan sido divulgados mediante código abierto o publicaciones académicas. Además, contempla procedimientos simplificados para algunas transferencias vinculadas con proyectos de desarrollo abierto.

La industria china gana presencia fuera del país

El anuncio llega cuando los desarrolladores chinos de inteligencia artificial están ampliando su presencia internacional. Empresas como DeepSeek y Alibaba han ganado visibilidad gracias a modelos que ofrecen acceso a investigadores y desarrolladores de otros países.

Los modelos creados en China concentraron el 41% de las descargas registradas durante el último año analizado en una de las principales plataformas internacionales de inteligencia artificial de código abierto. Esta evolución encaja con la estrategia de Pekín, que durante 2025 defendió una adopción global de la IA y una mayor cooperación mediante proyectos abiertos.

La paradoja es que China pretende que sus sistemas compitan en todo el mundo, pero al mismo tiempo quiere conservar el control sobre los conocimientos que permiten desarrollar sus versiones más avanzadas. El acceso comercial a un modelo podría seguir siendo sencillo, mientras que la transferencia de sus componentes críticos quedaría sometida a autorización.

Conversaciones con empresas y presión geopolítica

El Gobierno chino ya había analizado posibles límites al acceso extranjero a determinados modelos de IA. Durante el verano, las autoridades mantuvieron conversaciones con compañías como Alibaba, ByteDance y Z.ai sobre la protección de sistemas todavía no publicados y las consecuencias de posibles filtraciones.

También se abordaron posibles restricciones a la financiación extranjera de empresas nacionales de inteligencia artificial y sanciones por la salida no autorizada de tecnología. Aunque estas actuaciones se producen en plena rivalidad tecnológica con Estados Unidos, Pekín sostiene que la revisión del catálogo no está dirigida contra ningún país o empresa concreta.

La consulta terminará el 15 de noviembre

La consulta pública sobre el nuevo catálogo concluirá el 15 de noviembre. Esa fecha no implica que las restricciones entren automáticamente en vigor, ya que todavía no existe un calendario definitivo para aprobar la revisión.

Hasta entonces, seguirá aplicándose el requisito provisional de registro para determinadas transferencias tecnológicas. El alcance final de las normas determinará si las empresas extranjeras podrán mantener un acceso amplio a los servicios de IA chinos y, al mismo tiempo, marcará qué capacidades considera Pekín demasiado estratégicas para dejarlas salir libremente del país.

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