La IA reduce el peso de los perfiles junior en Anthropic: pasan del 27% al 9% de las nuevas contrataciones
La expansión de la inteligencia artificial ya está modificando la estructura de las plantillas tecnológicas. Anthropic, la compañía responsable de Claude, ha registrado una caída significativa en la contratación de perfiles técnicos junior, aquellos que comienzan su carrera profesional o cuentan con poca experiencia.
Según los datos internos analizados, los trabajadores junior representaban el 27% de las nuevas contrataciones técnicas a comienzos de 2025. En junio de 2026, su peso había descendido hasta el 9%. Además, su proporción dentro del conjunto de la plantilla técnica pasó del 21% al 14% en aproximadamente un año y medio.
El cambio se produce mientras Anthropic atraviesa una etapa de fuerte crecimiento. La plantilla de la empresa se ha triplicado en un año, pero la expansión no ha beneficiado por igual a todas las categorías profesionales. La compañía está incorporando más personal en áreas como ventas, finanzas y selección, mientras reduce el ritmo relativo de contratación técnica.
Más productividad, menos necesidad de incorporar principiantes
El avance de los agentes de inteligencia artificial ayuda a explicar esta evolución. A diferencia de un chatbot convencional, un agente puede ejecutar tareas encadenadas con cierto grado de autonomía: escribir código, localizar errores, preparar documentación o proponer cambios en un proyecto.
En los equipos que utilizan Claude de forma más intensiva, los empleados han delegado en estos sistemas buena parte de las tareas rutinarias. Cerca de un tercio de los responsables de aprendizaje automático y una quinta parte de los responsables de ingeniería de software aseguran que han contratado menos personal debido a la IA.
La cifra más llamativa es la relación entre el trabajo realizado por los agentes y el tiempo humano dedicado a supervisarlos. En agosto, los agentes utilizados por los empleados de Anthropic trabajaban durante unas seis horas por cada hora de trabajo de una persona.
La productividad aparente también ha aumentado. Cada ingeniero genera ahora cinco veces más cambios de código que seis meses antes. Sin embargo, producir más código no equivale necesariamente a crear más valor para el negocio. Cuando se analizan los lanzamientos efectivos de software, el incremento se reduce hasta aproximadamente el 30% en estudios realizados con desarrolladores de GitHub.
El nuevo cuello de botella: supervisar a los agentes
La automatización no elimina todas las necesidades de los equipos. El principal límite comienza a situarse en la capacidad de las personas para revisar, coordinar y corregir el trabajo generado por los agentes.
Uno de cada cinco empleados consultados afirma que ha pasado de ejecutar directamente sus tareas a gestionar el trabajo de varios sistemas de IA. Esta transición exige revisar resultados, resolver bloqueos y decidir qué propuestas son fiables. La carga de coordinación también se refleja en el calendario: el trabajador medio dedica un 20% más de tiempo a reuniones que hace un año.
La situación se asemeja a una ampliación del equipo sin que todos sus miembros sean humanos. Cada agente puede avanzar con rapidez, pero también necesita instrucciones, contexto y supervisión. La productividad, por tanto, no depende únicamente de generar respuestas o código, sino de saber validar sus resultados.
Las empresas buscan criterio, autonomía y capacidad para usar la IA
El cambio tecnológico también está transformando los procesos de selección. Entre 2024 y 2026 se triplicaron las menciones a usos creativos de la inteligencia artificial en las entrevistas para puestos técnicos.
También ganaron peso conceptos como la autonomía, el criterio profesional y la capacidad para tomar decisiones. En paralelo, las habilidades técnicas tradicionales parecen perder importancia relativa, al menos cuando pueden ser parcialmente automatizadas por un agente.
Esto no significa que los conocimientos de programación o ingeniería hayan dejado de ser necesarios. La diferencia es que las empresas pueden requerir menos personas para producir código básico y más profesionales capaces de definir problemas, revisar sistemas y decidir cuándo una solución automatizada es adecuada.
El impacto se concentra en los trabajadores más jóvenes
Los datos de Anthropic encajan con otras señales observadas en el mercado laboral estadounidense. Un análisis de Stanford detectó que los trabajadores de entre 22 y 25 años empleados en ocupaciones especialmente expuestas a la IA sufrieron una caída relativa del empleo del 13%. Los profesionales con más experiencia en esas mismas ocupaciones se mantuvieron estables.
Las contrataciones de principiantes en Estados Unidos también han descendido un 35% desde 2023, según datos de Revelio Labs. En España, las ofertas para programadores junior cayeron un 33% en un año, mientras que en Barcelona las vacantes junior de empresas tecnológicas se redujeron un 27% entre 2023 y 2025.
Estas cifras no demuestran por sí solas que la inteligencia artificial sea la única responsable. La inversión tecnológica, el ciclo económico, la reorganización empresarial y la evolución de la demanda también influyen en las decisiones de contratación.
La IA puede desplazar empleos sin destruirlos de forma inmediata
El caso de Anthropic apunta a un fenómeno más complejo que una oleada directa de despidos. La empresa ha recolocado a parte de sus empleados en otros departamentos en lugar de sustituirlos por nuevas contrataciones. Así, el empleo no desaparece necesariamente, pero cambia de área y de perfil.
El problema afecta especialmente a quienes todavía no han conseguido su primer puesto. Si las compañías reducen la entrada de trabajadores junior, también disminuye el número de profesionales que pueden adquirir experiencia y convertirse en supervisores de sistemas de IA en el futuro.
El mercado laboral tecnológico se encamina hacia un modelo en el que la experiencia, el criterio y la capacidad para dirigir agentes automatizados tendrán un peso creciente. Para los recién graduados, la barrera de entrada puede ser mayor, y la formación deberá combinar conocimientos técnicos con competencias para trabajar de forma eficaz junto a la inteligencia artificial.



