El Barça se encuentra a un paso de la quiebra

La situación económica del Barça, se encuentra amenazando su constancia como un equipo de un alto nivel y de igual manera su propia supervivencia. Ya que ha sufrido una crisis de liquidez que lo ha llevado a una crisis de deuda. Teniendo ahora al frente, una crisis de solvencia, que podría ser su episodio final. Las próximas elecciones que serán realizadas el 24 de de enero, van a ser las que designen a un nuevo presidente, el cual va a tener el difícil trabajo de  oxigenar las ahogadas arcas del club, y simultáneamente, la formación de un proyecto deportivo nuevo.

Actualmente, todos conocen la situación por la que esta atravesando el Barça, pero son muy pocas las personas que son capaces de indicar el momento exacto en el que empezaron a debilitarse las cuentas del club de fútbol, que mas ingresos tiene en el mundo. . “El Barça se lanza a la compra de jugadores, tras la venta de Neymar, que no han dado el resultado esperado. Dembélé, Coutinho, Griezmann… Son 400 millones de euros en fichajes que no te están sirviendo, y parte de esos traspasos entran también en la deuda a corto plazo”, expresa Gay de Liébana. Marc Ciria i Roig, economista que llegó a ser baza en la candidatura de Joan Laporta en el 2015, también apunta a aquel dichoso verano del 2017: “La salida de Neymar”. El Paris Saint-Germain realizó la compra por medio del talonario del extremo brasileño destruyendo el proyecto deportivo blaugrana, que recurrió a dos traspasos muy por encima de su valor de mercado, Dembélé (105 millones más 45 variables) y Coutinho (120 millones más 40 en variables).

El club paraa este momento se encontraba con una sola salida, la cual era un pago de clausula de anulación, que los obligaba a dejar ir al jugador. Y haciendo frente a esta marcha, en vez de arriesgarse por un modelo deportivo, optaron por jugar a la Playstation. Siendo este el momento en el que el Barça, da inicio a su carga de deudas a corto plazo, y agregándole a esto una progresión de renovaciones para los mejores del equipo, aumentándole sus clausulas, con el motivo de que no vuelva a suceder lo de Neymar. Llevándolos a tener una masa salarial desorbitada, sobrecargando sus balances. Y en este año 2017, las líneas de tesorería ya contaban con algo de tensión, la dirección del club en este momento, también perdió un poco el norte, endeudando al club muy por encima de los niveles coherentes.

Entre los jugadores que fueron renovados se encontró Leonel Messi, siendo esta su octava renovación, en la que el argentino recibió una cláusula de 700 millones de euros, siendo este el asterisco en su contrato que no le permitía abondonar el club en aquel verano, aumentando una ficha que alcanza los 100 millones al año. Para este momento el capitán del Barça, ya se encontraba cobrando un salario importante, era el más alto de la escala del vestuario, lo que llevó a que se volviera trizas el suelo salarial del club. Para esta temporada, el gasta del personal deportivo dio un gran salto, aumentando casi 200 millones. El coste deportivo, desgranado entre la masa salarial del club y las amortizaciones (dinero que año a año se ha ido pagando de pasadas compra), ha ido creciendo simultaneamente a los ingresos netos hasta la temporada 2017/18, cuando se disparó.

«Los grandes clubes funcionan así», explica Gay de Liébana, «gastan muchísimo dinero porque saben que tienen un flujo constante de ingresos. El problema es cuando ese flujo se detiene, como pudo pasar con el coronavirus o con otras circunstancias en menor medida, porque los equipos no tienen herramientas para recortar sus gastos, una gran parte de ellos son costes fijos. Entonces, cuando deja de entrar el chorro de dinero, la estructura se viene abajo rápido». «Los grandes clubes funcionan así», explica Gay de Liébana, «gastan muchísimo dinero porque saben que tienen un flujo constante de ingresos. El problema es cuando ese flujo se detiene, como pudo pasar con el coronavirus o con otras circunstancias en menor medida, porque los equipos no tienen herramientas para recortar sus gastos, una gran parte de ellos son costes fijos. Entonces, cuando deja de entrar el chorro de dinero, la estructura se viene abajo rápido». “El mandato de los dos últimos presidentes, los de la última década, ni Rossell ni Bartomeu han estado a la altura, pero el gran declive ha venido de los cinco años de la última directiva. Todo se explica por los gastos, están fuera de control y han provocado un incremento de la deuda”, resume el historiador de fútbol y economista David Valero Carreras. Remata el argumento Gay de Liébana: “En la 2018/19, el Barça tenía casi el doble de masa salarial que el Madrid, aunque es verdad que el Barcelona tiene más secciones que el Madrid y por lo tanto una estructura mayor de costes, hay jugadores que son realmente caros y que no están siendo rentables”.

La ingeniería financiera, un arma de doble filo

La inversión en un jugador sería similar a la que realizaría una empresa en una máquina, y esta tendría que hacer su función de forma eficaz durante un tiempo determinado. Es decir que si el club firma a un jugador por 5 años, es porque considera que esta es su vida útil y para el sexto año, este tendría que tener una nueva máquina, y de no ser así entraría en obsolescencia. Conforme a lo que ha dicho Gay de Liébana.

Según el economista Marc Ciria, los ingresos records de las últimas cinco temporadas, han recibido un maquillaje financiero, que ha utilizado la directiva de Josep María Bartomeu, en diversas operaciones. Siendo un ejemplo de esto, el trueque de porteros Cillessen-Neto, que fue realizado entre el Barcelona y el Valencia en el año 2019, para el momento en el que los dos fueron intercambiados por un precio entre los 25 y 30 millones. “La venta la sumas en las cuentas automáticamente, pero el activo puedes amortizarlo en los años de contrato. Yo compro a Neto, si tiene un contrato de cuatro años, lo puedo amortizar el precio y dividirlo en los siguientes años, mientras que la venta de Cillessen son 30 millones de ingresos, pero a mi bolsillo no va nada, en realidad me estoy endeudando más. No cobro nada y difiero una compra, los próximos años afrontas el contrato”, según ha indicado Ciria.

El enigma de la deuda y el patrimonio del Barça

Todavía el Barcelona no ha públicamente, su balance de las cuentas de la última temporada. . Los socios solo tienen acceso a unas cifras exhibidas por el club en un Powerpoint. De forma particular, la comisión gestora ha confirmado la existencia de facturas, en las que no se conoce con exactitud su validez y de las que no se harán cargo, por lo menos de momento. Entre los precandidatos, también hay una inquietud referente al tamaño de esta deuda, que será heredada por el futuro presidente de la entidad. “El volumen de la deuda supera los 1.000 millones”, estima Gay de Liébana, según las cifras no oficiales, que han sido trasladadas por el Fútbol Club Barcelona, el final del curso 2019/20 se cerró con un patrimonio neto (diferencia entre el activo y el pasivo) de 35 millones de euros, advirtiendo que el covid-19 había significado una pérdida de 97 millones en este apartado. Un gran número de aficionado ha hecho la interpretación de esto, y ha concluido que si el Barcelona llegase a vender todo lo que tiene, y esto lo usara para pagar sus deudas, solo quedarían 35 millones limpios. Peró el economista Gay de Liébana, explicó que esto no es así:: “Hay que tener cuidado con los activos, porque en ellos no se contabiliza el valor de los canteranos. Esto es, Ansu Fatim Piqué o Messi no figuran como activos, aunque es obvio que el club podría sacar cientos de millones vendiéndolos. Al respecto, me acuerdo de los años de Núñez, que incluía en las cuentas un anexo con el valor de la plantilla». Sin embargo, tampoco los activos reflejados en las cuentas conservan su valor: “Jugadores que compro por un valor de 100 ó 120, Coutinho o Griezmann, tienen a día de hoy un valor de mercado sustancialmente más bajo. Su valor contable no refleja la realidad, cuando lo vendas tendrás una pérdida añadida. Muchos clubes se esperan temporadas para poder amortizar año a año y que el gasto quede más diluido”.

El coronavirus, la gota que colma el vaso

El virus ha sido más duro de lo que se había previsto, se cree que el Barça podría haber aguantado sin pandemia, pero todo su descontrol financiero a terminado creando un escenario de pocas soluciones. “Ruina es un término poco financiero, lo que sí es cierto es que los números son muy malos. El club no es capaz de sacar beneficios por su propia actividad ordinaria, lleva varios años que, para dar un resultado positivo, había que incluir venta de jugadores”, reflexiona David Valero, que también lamenta los traspasos a final de temporada cuya finalidad era “dar la vuelta a las cuentas”. “Y en el último caso, la transacción Arthur-Pjanic, con la sospecha evidente de que el precio no es de mercado, sino que está inflado y la cuenta de resultados así lo requiere”.

Los efectos de la crisis de la pandemia, ya se han visto en el final de la temporada 2019/20, a pesar de que solo hubiese afectado a tres meses del año económico. El Barcelona se tuvo que desprender de jugadores como Luis Suárez, Arturo Vidal o Ivan Rakitic a, prácticamente, coste cero. La necesidad de aligerar la masa salarial estaba por delante del proyecto deportivo. En cuanto a la toma de decisiones, Marc Ciria se muestra especialmente inquieto por el aumento salariol de personas cercanas a la directiva y cuyas responsabilidades suelen estar difuminadas. «Cuando llegan los dos últimos años se empieza a incrementar el volumen de ejecutivos y una serie de renovaciones de salarios en los deportistas que son más para la foto que para la administración prudente del club. Se debería tener un control del salario total del club, no poder fichar a amigos por 150.000 euros anuales. El Barça no ha entrado en concurso de acreedores porque es el Barça y no una empresa, pero cumple todos los requisitos. Si esto fuera Antonio S.A, estaríamos hablando de quiebra”, lamento el economista.

Esta situación se encuentra en un esta crítico, y con urgencia necesita de un plan. Los precandidatos, aunque hablen de fichajes de efecto como la supuesta vuelta de Neymar, conocen el duro camino que le queda por delante al futuro presidente. “El Barça, ahora mismo, está con el grifo cerrado por las entidades financieras por la deuda a corto plazo, tiene que aplicar medidas de choque abruptas e impopulares. Se necesita que haya un modelo deportivo y económico que vayan de la mano, vender a activos bien valorados en el mercado. No solo por el precio del traspaso, sino por aliviar la masa salarial. Por convicción o por obligación hay que contar con gente joven de casa, el 60% ó 70% del primer equipo de la próxima temporada debería ser de la Masía”, ha reflexionado Ciria. Un modelo similar señala Albert Deulofeu, quien ve en los recortes de sueldo en la primera plantilla como la única escapatoria del Barcelona: “Lo que se ha hecho hasta ahora es una huida hacia delante. Es muy fácil decirlo desde fuera claro, pero nadie ha querido afrontar la situación. El diferimiento permite evitar un incumplimiento de los pagos a corto plazo, pero no es suficiente. Lo necesario es ajustar los gastos y costes de la primera plantilla, a no ser que alguien me sorprenda, se va a producir una venta de jugadores con fichas altas y a precio bajo”.

Para complicar aún más la situación, el Barça se encontrará en el mercado veraniego con una tesitura añadida. Por un lado, tan solo los clubes de la Premier League, imbuidos de keynesianismo, parecen dispuestos a continuar invirtiendo las cantidades que el fútbol ha movido a esta ahora. Todo lo que no se coloque en esas islas, se venderá con una fuerte depreciación. Y, aunque el Barça tiene jugadores apetecibles para los grandes clubes, todos saben que pueden apretar al máximo en las negociaciones, porque los culés necesitan dinero inmediato: “El Barça necesita liquidez, si quieres asegurar las ventas, tendrás que bajar mucho el precio. Es una sábana corta, o te tapas la cara o los pies”, dice Deulofeu.

 

Si el Barça quiere asegurar las ventas, tendrá que poner precios bajos “Algún día, alguien encontrará la manera de monetizar las masas de aficionados, y se dice que el Barça tiene 400 millones de seguidores. Esto parece muy sencillo, pero nunca nadie lo ha logrado. Los clubes siguen viviendo de patrocinadores, televisión y estadios, como siempre”, afirma con una media sonrisa Valero, antes de mostrar su pesimismo con el futuro más inmediato del club: “Sería un salto de escala, pero hasta que esto no sea posible hay que asumir que el club no va a poder competir en el más alto nivel en los próximos tres o cuatro años”. Para Gay de Liébana, no solo el Barcelona sufrirá en la pos pandemia: “El fútbol ha perdido chispa. En los próximos años, los futbolistas van a ganar menos dinero que antes, porque esto no se sostiene. ¿Crees que van a abrir los estadios y se van a llenar inmediatamente? Muchos aficionados, como yo, no nos vamos a querer ver dentro de una muchedumbre durante un largo tiempo. A mí, concretamente, no me van a volver a ver en un evento de 100.000 personas”, sotiene el popular economista, que ya no sigue ni a su querido Espanyol: “¿Fútbol? Yo ahora, en el fin de semana, veo Netflix y HBO”.

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