El Gobierno Español estima pagar un cheque antes del retiro a quienes trabajen después de los 66 años, tras el fracaso de la jubilación activa en España

Fedea solicitad reparar los estímulos para retrasar la salida del empleo.

El Gobierno es sensato de la frustración que la suposición  en España, el compendio de incentivos para estirar la duración laboral más allá de la edad de jubilación y ya planifica un rediseño de los idénticos, para beneficiar la conservación de los empleos de este rasgo de trabajadores. Uno de estos es el trazar una clase de cheque de un único pago que se hará en el instante de salida del mercado laboral, después de haber estirado la permanencia en el puesto después de los 66 años, edad legal de retiro en 2021. La disposición, cambiará el cobro de este beneficio que prevé la Seguridad Social de un 4% más en la cifra de la pensión por cada año de estancia ampliada, de manera que en ocasión de aplicarse a la cantidad de la pensión y sumarse a la misma, esta se conserva y se proceda a un pago único por parte del Estado, anterior al retiro con todo el dinero acumulado en ese beneficio conforme los años de estirar.

La medida, que se encuadra en el interior del aspecto de la reforma de pensiones que está discutiendo el Ejecutivo con los representantes sociales en la mesa de diálogo, relacionado con la exigencia de acoplar la edad legal de jubilación 66 años y la edad real, que conforme a datos del Banco de España ronda en nuestro país los 64,5 años. Y más específicamente el rediseño de sanciones para la jubilación anticipada, y atractivos para retardar el retiro.

Fiasco del modelo

En este asunto, Fedea piensa que el programa de jubilación activa, que autoriza conciliar el trabajo con el cobro de una pensión en España, debería ser remodelado ante la deficiencia de incentivos económicos propicios a su utilización. En un escrito en el que estudia las diferentes formas para compatibilizar pensión y trabajo, Fedea avisa de que la intervención en el programa de jubilación activa será «modesta» si no se modifican varios de sus elementos. No impresiona que la participación en el programa pueda alcanzar a ser de cantidad importante. Esto es así porque, aun cuando tiene resultados distintos dependiendo de la particularidad de las personas, en la generalidad de los casos no se originan estímulos económicos propicios a su uso, señala.

Así, enfatiza que solamente la versión con contrato de sustitución ha tenido importancia de cantidad, habiendo logrado números importantes (casi un 27% en 2018) entre las altas prematuras de trabajadores. Conforme Fedea, las medidas para lograr el retardo de la jubilación transitaría por suprimir las limitaciones de exclusión a jubilación activa, salvo la entrada a la edad legal; permitir la extensión a edades anteriores a la edad legal; homogeneizar las cotizaciones de los jubilados activos con las del resto de los trabajadores; permitir cobros superiores al 50% para trabajadores de salarios bajos, y modernizar la pensión al termino del ciclo de compatibilización.

En cambio, el análisis preparado por Fedea agarra tan solo una porción y una casuística en la que las hipótesis de compatibilización de trabajo y pensión: los autónomos adoptados a la jubilación activa. De un «stock» total de 61.220 trabajadores registrados en agosto de 2020, 52.076 son autónomos (más del 85% del total). Respecto a la tasa de ocurrencias de las «jubilaciones activas» sobre las altas de jubilación (totales y de trabajadores de 65 y más años) en el régimen de autónomos. La cantidad es notable: 12% en media o 14% entre los autónomos de 65 y más años. La tasa de incidencia media entre los asalariados de 65 y más años es de apenas un 0,8%.

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