Albert Rivera y García Egea consumaran la arremetida final a Ciudadanos después de las elecciones de Madrid

El proyecto, presidido por Hervías, acontece por hacerse con cargos locales y provinciales. Estiman que un infortunio en Madrid extingue la desbandada en los naranjas.

El PP salió ileso ayer de  la moción de censura del PSOE contra el Gobierno de PP y Ciudadanos (Cs) en Castilla y León por la lealtad de la mayoría de los procuradores naranjas en las Cortes autonómicas. Nuevo ensayo de acometida socialista que desfallece en favor de los intereses de Génova, aun cuando el Gobierno que dirige el popular Alfonso Fernández Mañueco pierde la mayoría absoluta y tendrá más problemas para administrar el día a día.

El poder autonómico del PP en Castilla León y en Murcia continúa subordinado al apoyo de Cs, mientras tanto, al mismo momento, en Génova siguen laborando en las maniobras de absorción de las siglas naranjas.

Este trabajo lo encamina personalmente el secretario general del partido, Teodoro García Egea, desde Madrid, y cuenta como auxiliar con Fran Hervías, dirigente de Cs y que termino de cambiarse a las filas del PP. Hervías era mano derecha de Albert Rivera como secretario de Organización del partido y, en consecuencia, entiende bien las estructuras municipales y provinciales de la formación que hoy encamina Inés Arrimadas. Tiene la programación, dirige hacia dónde se desvían la mayoría de los cargos locales y provinciales y, también, tiene aún facultad de moverse en la red orgánica de Cs para tentar en las «teclas» más sensibles el abandono o a la mudanza de siglas para guardar la ropa antes del naufragio y reducir los daños personales por la destrucción general de Ciudadanos. En esta caída de Cs hay que tener en cálculo cómo cuajó su poder territorial, y cómo algunos de sus cargos se fueron conectando al plan desde el origen muy diferente e igualmente con bastante cruce ideológica.

La percepción de Hervías, senador por Andalucía, autoriza a Génova aceptar  de primera mano la indagación con la que orienta mejor ese proceso de OPA hostil para la dirección de la formación naranja. En la alborada está el poder local y provincial de Cs. Y como teórico estimulante también hay que anotar al nombre de Albert Rivera, aun cuando en las filas de Cs cuentan que no termino en buenas demarcaciones con Hervías.

La finalidad de Génova es de extender con energía el allanamiento al poder provincial y local luego de las elecciones autonómicas de Madrid. Si Cs no ingresa en la Asamblea madrileña, es posible que se adelante el proceso de separación y que hasta pueda caer la cabeza de Arrimadas, o al menos esto es lo que creen en Génova.

Por consiguiente, que ya haya conexión, reuniones y gestiones para estar dispuesto para la acometida a las estructurales territoriales del partido con el que distribuyen gobiernos autonómicos y ayuntamientos. La dispensa es Cataluña, que es donde Cs está más enérgico.

El proyecto de Génova tiene su revés, la ocasión de los tiempos y la factibilidad de llevarlo a cabo sin contar con su poder autonómico. García Egea lleva la dirección del proceso desde Madrid, y en las organizaciones orgánicas territoriales se lamentan de que esta arremetida se efectúa antes de tiempo, a dos años de que se realicen las elecciones autonómicas y municipales, y puede colocar en peligro gobiernos locales y autonómicos.

El encuentro está en curso, y el tiempo indicara de qué lado se dobla la historia: en Génova el equipo continua apresurándose, aun cuando desde varias baronías perseveran en que no es el instante de enflaquecer inclusive más al socio de gobierno. Después de, esta discusión  es otro camino de escape del cada vez más fuerte pulso que Génova conserva con algunos de sus barones, y que se ha considerado fortalecido por el proceso de restauración provincial y local empujado por Madrid sin sujetarlo al consentimiento de los dirigentes autonómicos.

El proyecto de terminar con el control del Ciudadanos por la base se mezcla, así, con el otro proceso por el que Génova igualmente está fortaleciendo su control de las estructuras del partido desde las bases. Es el seguro de vida de Pablo Casado para acorazar al frente del PP, luego de que en las elecciones catalanas le mirara las orejas al lobo por la respuesta interna de su partido al batacazo electoral.

Como respuesta, su custodia pretoriana en Génova perduro la rapidez en los congresos provinciales y ha hecho amparar incluso su autoridad en una fuerte confrontación con la dirección del PP andaluz para implantar a su candidata en el Congreso del PP de Sevilla. Esta injerencia, conducida por García Egea, estropea la relación con Pablo Casado de uno de los barones que han sido constantemente leales, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno.

Ahora bien, hay dos PP. Los que desde la función de gobierno batallan contra la pandemia y el PP de los Congresos en pandemia. El del auxilio a Mañueco y el PP que perturba a Mañueco. Sin dirección ni economía no se ganan Gobiernos ni Congresos. Hervías no tiene en su móvil el contacto de los 11 millones que se requieren para lograr un Gobierno en mayoría, se percibe decir dentro del partido.

En algún caso, García Egea tiene la protección de Casado para progresar en esta planificación, y como defendió en una entrevista reciente, en Génova estiman que tienen toda la legalidad y autoridad para acomodar las resoluciones que perjudican al futuro del partido en su política de acuerdos y en la restauración interna de su organización. Su consigna es que el partido debe estar en las bases y en las provincias no en las baronías.

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