A que se ha debido el retraso del regreso de AstraZeneca: burocracia y opacidad en la pandemia

Este miercoles, volvió España a vacunar con la vacuna de AstraZeneca, después de nueve días de parón. Ha sido suspendida esta vacunación el pasado 15 de marzo, hasta que hiciera un pronunciamiento la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), la cual tres días después se ha reafirmado en sus conclusiones después de haber analizado los acontecimientos adversos: la vacuna es segura. Se ha vuelto a reanudar en varios países al día siguiente, sin embargo aquí no ha sido así. Ha obligado la gestión de la pandemia, a que tengan que ser celebradas algunas reuniones previamente a que sea tomada una decisión, reuniones de las cuales apenas existen referencias públicas más allá de las notas de prensa ya que o no son elaboradas las actas o su aprobación llegando a acumular muchos meses de retraso y el Ministerio de Sanidad no las ha publicado, ni tampoco las ha facilitado.

Justamente tiempo más tarde de que la EMA asegurara que no había problemas con la vacuna de AstraZeneca, el Gobierno y las comunidades autónomas, han puesto fecha en la reanudación de la vacunación: el miércoles 24 de marzo. Han sido justificados los cinco días de plazo debido a la necesidad de que se diera tiempo para que fuesen reunidos los diversos órganos del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) competentes en vacunas: la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones (Ponencia de Vacunas), la Comisión de Salud Pública y el Pleno.

Saliendo de la primera, la propuesta de que sea ampliada hasta los 65 años la edad de vacunación con la vacuna anglosueca, después de haber sido ratificada y finalmente siendo aprobada por los otros dos órganos. Tal como ha resumido Adrián Hugo Llorente, director del Observatorio de Salud Pública de Cantabria, «la gobernanza del sistema nacional de salud recae sobre un sistema polisinodial de órganos colegiados de carácter técnico, directivo y político». Dicho proceso se ha repetido cada vez que es tomada una decisión: la reunión de cada miércoles y la posterior rueda de prensa de la ministra es solamente el reciente paso de un proceso que comienza algunos días previos.

Dicha organización no es algo nuevo. De esta manera se ha estado configurado el sistema nacional de salud desde su concepción en los años 80. «Me parece que el sistema ha acreditado su eficacia durante 40 años, tanto en condiciones de normalidad como en condiciones de pandemia», fue asegurado por José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad durante los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Podría llegar a parecer muy burocrático y lento, sin embargo a cambio le proporciona mucho consenso inclusive en tiempos que son muy complicados tales como la pandemia del reciente año. Todo lo que tiene llegada al pleno del CISNS recibe el visto bueno de una gran parte de representantes técnicos y políticos de las comunidades. «La Ponencia de Vacunas trabaja con agilidad. Suele ser un órgano que funciona en el 99,9% de las veces con unanimidad. Las ponencias técnicas son fundamentales», fue añadido por Olmos.

Fue defendido por el Gobierno, la cogobernanza en la gestión de la pandemia con un sistema en el que su importancia no se asomaba a la actual. Para una gran parte de la población con las competencias sanitarias transferidas, el CISNS era un órgano desconocido que no tenía nada que ver con la relevancia que adquirió desde el final de la desescalada. En este es donde son tomadas las decisiones relevantes, como las restricciones para que se le haga un frente a este virus. Y se ha realizado por acuerdo entre el Gobierno y las comunidades. «El CISNS son todos los que se sientan. En lo que dicen y en lo que se callan, en lo que piden y lo que dejan de pedir», fue indicado por Olmos, que ha sido secretario del pleno.

Sin embargo, la reivindicación de dicha gestión no ha sido en compañía de transparencia. En la web del Ministerio de Sanidad, la reciente acta que ha sido publicada del pleno del CISNS es de diciembre del año 2018. No existe ninguna que sea del 2019, en teoría que esten ya aprobadas, ni del 2020, aún en elaboración. Sanidad ha respondido hace unos meses «desde la Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, se informa de que no es posible acceder a la documentación solicitada, por no estar disponible, ya que todas las reuniones del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud celebradas durante 2020 han tenido un carácter urgente, monográfico y extraordinario», a la solicitud de acceso que le realizó El Confidencial. El pleno, en el que se han sentado la ministra de Sanidad y todos los consejeros autonómicos del ramo, se ha reunido unas 68 veces el año pasado, conforme ha publicado Maldita.es. Siendo imposible que se sepa de forma oficial cómo fueron las votaciones en cada uno de los acuerdos adoptados.

A pesar de que no se encuentran publicadas en la web, sí existen actas de la Comisión de Salud Pública, en las cuales reuniones han sido, en una gran parte de las veces, de igual forma de urgentes, extraordinarias y monográficas. Sanidad sí ha concedido acceso a estas después de haber sido solicitadas. En dichas reuniones, los responsables de salud pública de las comunidades y el ministerio han discutido, modificado y han aprobado las propuestas que después han pasado al pleno.

Hay órganos técnicos debajo de estas comisiones (hay diez, según la última memoria), tales como la Ponencia de Vacunas, la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta, también con representantes de todas las comunidades. Sanidad considera que, ya que no son órganos colegiados en los términos de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, «no hay obligación de generar actas ni órdenes del día» de sus reuniones, lo que argumentaba en respuesta a una solicitud de acceso a dichos documentos de la Ponencia de Vacunas desde el mes de mayo de 2020.

No obstante, en esta misma respuesta, ha sido adjuntado por el ministerio dos resúmenes de reuniones que se han celebrado en los meses de mayo y junio pasados que han incluido un orden del día, una descripción de los temas tratados y unas conclusiones. O desde es punto no se elaboraron más documentos iguales (algo que cuesta creer en un órgano tan relevante en la gestión de la pandemia, sobre todo desde el pasado otoño) o el ministerio se ha negado a entregarlos.

Uno de los miembros de la Ponencia de Vacunas y del grupo de trabajo que ha elaborado la estrategia de vacunación, fue contactado por El Confidencial, al cual le afirmó que se encuentran sujetos a un acuerdo de confidencialidad el cual les ha impedido que se de cualquier detalle. Uno de los participantes en este grupo de trabajo, que de igual forma ha preferido que sea mantenido el anonimato, ha dicho que la confidencialidad solamente alcanza a las deliberaciones y no a la manera de funcionamiento. Ha explicado que sí hay órdenes del día de dichas reuniones y que se han votado los acuerdos, a pesar de que no podría asegurar que sean levantadas las actas.

El cuarto nivel de la pirámide del CISNS, son los grupos de trabajo son el cuarto nivel en los cuales han participado no solamente representantes de las administraciones públicas, ppero sí de igual forma de otras organizaciones o sociedades científicas, que tienen voz, pero no voto. En la pandemia se ha creado el Grupo de trabajo técnico de vacunación COVID-19, que elaboró la estrategia de vacunación y se ha encargado de igual forma de actualizarla.

Ha sido considerado por Olmos, que la confidencialidad tiene sentido en ocasiones como esta «porque se trata de decisiones que afectan a competidores en el mercado de las vacunas». «Imagina que una empresa conozca qué debate se está teniendo sobre una vacuna rival. Le estás dando claves a quien está discutiendo contigo en el mercado», ha dicho. Tiene la creencias el exsecretario general de Sanidad que «las obligaciones de transparencia le corresponden a todas las administraciones» y que «la transparencia es fundamental como instrumento de mejora», sin embargo que no todo lo que se ha discutido en los órganos debe ser conocido, como las discusiones científicas. «Lo que sí tiene que ser relevante es la conclusión y los argumentos que la han propiciado», afirmó.

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